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Estos últimos días, nuestro querido ministro de Economía, Sr. Guindos (sí, ése que era el máximo dirigente de Lehman Bo. en España cuando estalló la crisis financiera mundial, propiciada por los "activos tóxicos" inmobiliarios que Lehman Bo. USA colocó en el mercado financiero como "productos de máxima seguridad"), no para de hablar de la "reforma" de las entidades financieras españolas y la necesidad imperiosa de que éstas se libren de los "activos tóxicos" (o sea, el inmenso pufo que tienen de la burbuja inmobiliaria), con el fín, según él, de que dichas entidades puedan "facilitar" crédito a las empresas y los particulares y, como consecuencia, empiece a recuperarse la economía.
Todo muy bonito. La cuestión está en que dicho pufo sube a la nada despreciable cantidad de 250.000 millones de euros, de los cuales, por lo menos la mitad, son auténticamente incobrables y, en consecuencia, de valor real "cero". Y, para sanear a la banca, es necesario una provisión de dicha cantidad astronómica de miles de millones de euros.
Pero, ¿quien va a proveer tantisimos millones? ¿la propia banca, a partir de sus beneficios? imposible, pues con ése metodo tardarían décadas en solventar el tema y el problema requiere solución inmediata. ¿las autoridades económicas de la UE? imposible, son demasiados millones. España no tiene el tamaño económico de Grecia o Portugal, sino mucho mayor. Entonces, ¿quien va a pagar la millonada?
Mucho me temo que el elegante sr. de Guindos ya sabe como hay que ayudar a sus amigos los banqueros: Se trata de que el Estado se haga cargo de los "activos tóxicos" y pague a los bancos por ellos un precio de "amigo", pues, como todos sabemos, los banqueros son los mejores "emprendedores". Qué menos.
Lo malo es que cualquier situación que fuese en esa dirección endeudaría las cuentas del Estado astronómicamente y, para reequilibrarlas, qué mejor que subir desorbitadamente los impuestos que pagamos todos los ciudadanos (el IVA, el alcohol, el tabaco, la gasolina, el IRPF etc), a la vez que se da un fuerte tijeretazo en los salarios de los funcionarios, los pensionistas, se reeducen plantillas, se cierran hospitales y servicios médicos, se sube el IBI, las tasas universitarias y hasta se nos impondrá el copago por respirar el aire.
Claro que, el sr. de Guindos y sus voceros ya se cuidarán de vendernos semejante estafa como "una cosa necesaria y que servirá para que, en el futuro, la economía crezca y se acabe la crisis.
O sea, ,mísmamente, como la historia del burro y la zanahoria. Al tiempo.
_________________ No hay quinto malo (o bueno, según para quién, claro)
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